viernes, 12 de febrero de 2010

¿ES TAN COMPLICADO EL MATRIMONIO?


Acabo de ver It’s Complicated, la película por la que Meryl Streep ha obtenido su enésima nominación a los Globos de Oro (desde el 79 ha sido propuesta para este premio ¡en veinticuatro ocasiones!, y lo ha ganado en siete). Aunque este año ha recibido su séptimo premio, no ha sido por esta comedia, sino por el biopic Julie & Julia. Me lo he pasado muy bien, y, en algunas ocasiones, me he reído a carcajadas. Pero he constatado una vez más un hecho que hace años que vengo observando. Y es que esta mujer es una especie de cruzada anti matrimonio. Me resulta especialmente sorprendente habida cuenta que lleva treinta y un años casada con el mismo señor (desde sus 29) y tiene cuatro hijos con él. Sin embargo, muchas de sus películas, no sé si decir de las más emblemáticas, porque cada papel que hace Streep es un acontecimiento, pero muchas en cualquier caso, son un alegato contra la vida conyugal. Desde que ganó su primer oscar con Kramer contra Kramer, como la mujer que abandona a su marido y a su hijo para encontrarse a sí misma, la lista de historias de matrimonios fracasados y/o amores extraconyugales perfectos es larga. En La mujer del teniente francés le destroza la vida a Jeremy Irons en aras de una supuesta independencia, o libertad, o no sé muy bien qué; en Enamorarse, un mal remake del Breve Encuentro de David Lean (otro grande del cine con un llamativo interés por el adulterio), abandona un matrimonio feliz con un buen hombre por un Robert de Niro del que se enamora a propósito, nunca se ha visto una infidelidad más buscada y perseguida; en Memorias de África dice adiós a un matrimonio de conveniencia con un infiel Klaus María Brandauer, pero lo sustituye por un amor puro y apasionado con Robert Redford, un amor que no puede ensuciarse con algo tan convencional e hipócrita como firmar un papel. En Se acabó el pastel abandona al también infiel Jack Nicholson y descubre que su vida puede ser mucho más plena fuera del matrimonio. En Los puentes de Madison se entrega en cuerpo y alma a los brazos de Clint Eastwood, a un amor tan perfecto como increíble (¿cómo puede una aventura de fin de semana marcar tu vida para siempre? ¿No es el amor nada más que el enamoramiento?), pero también lo hace desde un matrimonio básicamente feliz, aunque rutinario y que no ha satisfecho sus expectativas (es muy significativo que, cuando su marido se despide para ir a la feria de ganado, le manifieste que no sabría cómo vivir sin ella; con una sola frase ves que él es un buen hombre y que la quiere). Por no mencionar Las Horas, una película absolutamente deprimente que transmite una vez más la idea de lo insatisfactoria que es la vida familiar, aunque hay que reconocer que esta vez no es Streep quien hace el papel de esposa infeliz, (ella hace de lesbiana abnegada, pero enamorada de una forma platónica y nada carnal de su amigo homosexual moribundo,… en fin).

En It´s Complicated el argumento se lleva hasta un extremo que resulta difícilmente asumible. Una mujer madura lleva diez años divorciada del padre de sus tres hijos, que se ha vuelto a casar con otra, por supuesto más joven y más guapa, a la que, por cierto, los hijos no pueden soportar. En estos diez años no ha terminado de asumir la situación, y visita regularmente a un psicoterapeuta que le ayuda a sobrellevar su infelicidad. Por circunstancias que no vienen al caso, la mujer y su ex marido se encuentran solos en un hotel de Nueva York e inician una “aventura”. De pronto, ella se ha convertido en “la otra”, lo que, de forma completamente comprensible, le provoca un subidón de ego importante. El marido entra hasta las cachas, está literalmente como un adolescente con su primer amor. Cuando ella le pregunta cuál es ahora el papel que juega en su vida, él contesta “Eres mi ex mujer, mi amante, mi más antigua amiga, mi novia”. Ella está ilusionada y feliz. Y realmente la química entre la pareja funciona a la perfección. De pronto, sin llegar a darnos ninguna verdadera razón, ella se desencanta y decide que no va a llevar el asunto más allá. Lo más inexplicable de todo es que los hijos, los mismos que ridiculizan a la nueva “esposa” de su padre, los mismos que disfrutan de verlo entrar de nuevo en casa de su madre y ser aceptado en vez de rechazado, se cierran en banda a la posibilidad de una reconciliación cuando se enteran del “affaire”, con la estúpida excusa de que “aún no hemos terminado de asumir el divorcio”. Todo para que la negativa de ella se haga menos dura. Con este mismo propósito entra en escena un arquitecto con el que ella empieza simultáneamente un coqueteo. Un arquitecto que tiene el corazón roto por el abandono de su mujer y que, claro, no podría soportar un nuevo engaño. Pero esa relación no nos convence, la pareja no funciona ni la mitad de bien, no nos la creemos. Y además no queremos creérnosla. Él no nos da pena, o al menos no tanta. Estaría bien para castigar un poco al marido, después de todo se lo merece, pero queremos que la película acabe bien. Es decir, con una familia feliz reunida en torno a una mesa. Posiblemente, celebrando la boda de la hija mayor. Y no encontrar ese final nos decepciona. ¿Qué es lo que tiene Meryl Streep contra el matrimonio?

3 comentarios:

Anónimo dijo...
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Michael O'Leary dijo...

Remington Steel me reconviene por no comentar sus posts. ¿¿Y qué voy yo a aportar acerca de la dificultad del matrimonio si me parecen imposibles hasta los estadios previos que conducen a él??

Eso si. A Maryl Strip se le ve el plumero cantidad.

remington steel dijo...

¿En qué sentido? ¿De lo pogre, demócrata y obamista que es? ¿O lo dices por otra cosa?