miércoles, 9 de julio de 2008

QUÉ ME PASA, DOCTOR (What´s up, doc? 1972)


Ficha técnica y artística:
Director:

Peter Bogdanovich

Guión

PeterBogdanovich(story)
Buck Henry (screenplay)
RobertBenton

Fecha de estreno:
10 Marzo 1972 (USA)

Género:Comedia romántica

Reparto:


Barbra Streisand

...

Judy Maxwell


Ryan O'Neal

...

Dr. Howard Bannister


Madeline Kahn

...

Eunice Burns


Kenneth Mars

...

Hugh Simon


Austin Pendleton

...

Frederick Larrabee


Michael Murphy

...

Mr. Smith


Philip Roth

...

Mr. Jones (as Phil Roth)


Sorrell Booke

...

Harry


Stefan Gierasch

...

Fritz


Mabel Albertson

...

Mrs. Van Hoskins


Liam Dunn

...

Judge Maxwell


John Hillerman

...

Mr. Kaltenborn


George Morfogen

...

Rudy, the Headwaiter


Graham Jarvis

...

Bailiff


Randy Quaid

...

Professor Hosquith

Por fin, meses después, la Sociedad de Amigos de la Arena vuelve a reunirse. Una vez más lo hace en torno a una comedia al más puro estilo de Hollywood, como ya lo hizo con la desternillante y nunca bien ponderada El Guateque. Esperamos que ésta nueva cita sea también del agrado de todos. Invitamos también a nuestros amigos del otro lado del Charco a que se unan a nosotros, al menos en espíritu, y disfruten de esta cinta en su casa rodeados de buena compañía y ante una buena cena.

La película:

Ésta es una película tan conocida que no sé muy bien qué comentar sobre ella. Como todo el mundo sabe, se trata de una revisión de La Fiera de mi Niña, de Howard Hawks. De hecho, el director tuvo la oportunidad de mostrarle a Hawks el guión y comentar con él algunos detalles. Según cuenta el propio Bogdanovich, Hawks le llamó por teléfono al plató el primer día de los ensayos (lo que produjo cierta admirada sorpresa entre el reparto) para decirle que ya había leído el guión, y comentarle con cierto tono de decepción que “lo del leopardo no lo has fusilado” y “lo del dinosaurio tampoco lo has fusilado”. Aparte del leit motiv, un profesor sesudo y distraido, inútil para las relaciones sociales, a punto de embarcarse en un matrimonio sin amor y empeñado en conseguir un donativo para sus investigaciones, que cae en las redes de una mujer caótica y un poco loca, pero enamorada, hay algunos detalles en la película que sí están calcados de la primera, como la chaqueta rota del protagonista. Además, Bogdanovich llamó al protagonista Howard en homenaje al maestro, aunque Judy lo llama Steve (como hacía Lauren Bacall con Humphrey Bogart en Tener y no Tener, otro guiño a Hawks).

La Fiera de mi Niña había sido inicialmente un rotundo fracaso de público, aunque los años la situaron en el lugar que merecía, y Howard Hawks lo achacaba en parte a que en la película no había ni un solo personaje cuerdo. En esto el discípulo no hizo caso al consejo del maestro, porque en su versión tampoco hay nadie cuerdo, y sin embargo en esta ocasión el éxito fue inmediato en todo el mundo. Howard Hawks se sentía muy orgulloso, un poco el padre espiritual de la obra, como cuenta Bogdanovich.

La película es un exponente claro de comedia screwball, con todos los ingredientes del género: personajes de clase alta, locura contagiosa, protagonismo de las mujeres, ritmo trepidante, diálogos absurdos e ingeniosos,… Y el director no renuncia a ciertos toques slapstick, como la escena de la habitación del hotel incendiada o la persecución por las calles de San Francisco, ciudad que, una vez más, se nos muestra muy cinematográfica. El final de la persecución en los juzgados de la ciudad, con el juez Maxwell al borde de la histeria, es una de las mejores escenas de la película.

El director:

Qué vamos a decir de Peter Bogdanovich. No cabe duda de que ama el cine. Cuando hizo esta película era un escritor y crítico cinematográfico, recientemente reconvertido en prometedor cineasta (el año anterior había sido nominado al Oscar con su opera prima, La Última Película), pero lo cierto es que su carrera como director no ha dado muchas obras dignas de mención: Máscara, Todos rieron, Esa cosa llamada amor,… Sin embargo sus libros sobre cine me han hecho pasar tan buenos ratos que me hacía ilusión rendirle un pequeño homenaje.

Los actores:

La pareja protagonista, Barbra Streisand y Ryan O’Neal, no tiene el talento ni la química de Cary Grant y Katharine Hepburn, pero es que no se pueden pedir imposibles. Sin embargo lo hacen lo suficientemente bien para que nos interesemos por su historia, suframos con sus desventuras, y deseemos el inevitable final feliz. Barbra Streisand sólo canta lo indispensable, y además aprovecha para hacer otro homenaje al cine clásico, esta vez a Casablanca, lo cual siempre es de agradecer. Yo tengo que decir que le tengo un cariño especial a la Streisand, y que he disfrutado mucho algunas de sus películas, como Yentl, Tal como éramos (qué guapo salía Robert Redford), Funny Girl, y, por encima de todas las demás, El Príncipe de las Mareas, una película de la que estoy por completo enamorada, pese a quien pese. Ryan O'Neal se me escapa un poco, nunca me entusiasmó Love Story, y él era demasiado guapo para mi gusto, un tanto blandito,... El resto de personajes es totalmente caricaturesco, pero muy muy gracioso, destacando Madeline Kahn, que fue nominada al Globo de Oro a actriz revelación por su papel de Eunice (ha sido nominada a estos premios en tres ocasiones más, aunque nunca lo ha ganado, una de ellas por “El Jovencito Frankenstein”, otra de las películas que me planteé para esta noche y que, antes o después, caerá).

4 comentarios:

Michael O'Leary dijo...

La película, en efecto, desternillante, pero a mi, casi lo que más impresionado me dejó fue la pantagruélica cena al estilo de las Bodas de Camacho, preparada, según parece, en una horita y media. Vamos por buen camino...

remington steel dijo...

Pero sería cueatión de que alguien más que yo siguiera el camino...

Oscar dijo...

Ya le decía yo a Michaeleen que iba a ser mucha comida.... y encima todos a reir...
Siento haberme perdido la reunión, ¡con las pocas que hay!
Tal vez este verano, al amparo de los castaños....

Michael O'Leary dijo...

Ya lo dijo Shakespeare: "To be or not to be: that is the cueatión". Que fue traducido por el inefable Pío Coronado como "Ser o no ser: esa es la cosa"