martes, 8 de abril de 2008

ADIÓS, CHARLTON HESTON

Se ha ido Charlton Heston, y la verdad es que estoy conmovida. Ver en el telediario las imágenes de sus últimos años, rifle en mano, repitiendo lo de From my dead cold hands, ahora que ya es un hecho, tiene algo de patético. Lo recuerdo también en la película de Michael Moore, menudo canalla, se mete en su casa con engaños, le graba sin decírselo, y aún finge sorprenderse cuando él se enfada. En un blog llamado Mareparvum he encontrado transcrito el discurso íntegro de Heston para la NRA el año de la tragedia de Columbine y las manipulaciones de Moore en su película, cómo cortó donde quiso, introdujo fragmentos de otros discursos, y se quedó tan ancho. Dejando aparte que a mí me parece una locura lo de las armas en Estados Unidos, lo cierto es que la manipulación de algunos gurús de la izquierda no conoce límites. Como ellos piensan que mentir no está mal, siempre que sirva a sus intereses,… Por si os da curiosidad, el artículo se llama “Columbine: lo que dijo Charlton Heston, lo que reflejó Michael Moore”, y la referencia es http://mareparvum.blogspot.com/2007/04/columbine-lo-que-dijo-charlton-heston.html. Pero creo que en estos días se pueden encontrar en Internet decenas de referencias a la burda manipulación. Baste transcribir el último párrafo del obituario que Jordi Costa le dedica en El País (sí, sí, no en La Razón, ni en Libertad Digital): “Heston fue la idea del héroe: su encarnación perfecta. Por eso resultó doloroso verle derrotado ante la única antiutopía que no había previsto: el triunfo de la intrusión demagógica de Michael Moore en Bowling for Columbine.” Pero sólo los necios, los que se escandalizan de la ancianidad, como de todas las cruces del hombre, los que creen que un hombre vale por lo que puede, y no por lo que es, pudieron ver en aquella intrusión demagógica un triunfo de Michael Moore.

Pero hablemos ya de Charlton Heston y olvidemos a este personajillo que no merecería ni que lo hubiéramos mencionado aquí. Realmente era la encarnación del héroe. Él mismo diría en una ocasión: "He interpretado a tres presidentes, tres santos y dos genios. Eso debería satisfacer a cualquiera." Algunos de sus papeles fueron Moisés, Ben Hur, el Cid, Juan el Bautista, el cardenal Richelieu, Miguel Angel, Jefferson, Marco Antonio (en al menos dos ocasiones en el cine, y muchas otras en el teatro),…Era un enamorado de su profesión, y mientras la salud se lo permitió se dedicó con gran interés a la conservación de películas en el American Film Institute, aunque siempre fue modesto a la hora de valorar su propio trabajo, y afirmaba que "Dudo de que haya siquiera un actor importante por cada generación que pasa a la historia. Por eso hay que ver a la actuación como lo que es: una cosa efímera, un conjunto de errores".

Su carrera despegó definitivamente con la oscarizada “El mayor espectáculo del mundo”, de Cecil B. DeMille, esa que le robó el premio de Mejor Película a Solo ante el peligro y a El hombre tranquilo, en la que interpretaba a un director de circo cuya personalidad anunciaba ya lo que íbamos a ver de ahí en adelante. Pero él siempre había sentido fascinación por el oficio de actor, y había hecho papeles en montajes teatrales desde adolescente, había acudido a clases de interpretación (a una academia donde conoció a Lydia Clarke, la que sería su mujer durante sesenta y cuatro años, se dice pronto), y había rodado tres películas y algunos trabajos para televisión antes de encarnar a Brad Braden. Lo que vino después es ya parte de la historia del cine, y ocupa algunas de sus mejores páginas. Ahora que ha muerto es fácil encontrar alabanzas a su trabajo en las páginas de los periódicos, pero es importante señalar el respeto que le tuvieron siempre sus compañeros de profesión, y la admiración indisimulada que por él sentían monstruos sagrados como Lawrence Olivier u Orson Welles. Precisamente a las órdenes de Welles rodó una de sus más aclamadas películas, el thriller de 1958 “Sed de mal” (Touch of evil) en el que interpretaba a un policía mexicano, honesto e incorruptible. Ese mismo año trabajó en “Los bucaneros” y en “Horizontes de grandeza”, esa película inolvidable en la que posiblemente los dos hombres más guapos del mundo se peleaban con auténtico odio por un quítame allá esas pajas, mientras amanecía en el gran país al que alude el título. Entre tanto, le había dado tiempo a hacer otras “cositas”, como el Moisés de Los Diez Mandamientos, también de DeMille, en 1956, que lo situó definitivamente en el Olimpo hollywoodiense. La guerra privada del mayor Benson, de 1955, aunque es una obra menor, me parece significativa porque es una de las pocas incursiones de Heston en la comedia pura, y porque, aunque su carrera no había hecho más que empezar, se atrevió a reirse abiertamente de sí mismo, en un papel caricaturesco en el que tenía que lidiar con una especie de academia militar para niños, un papel que podríamos comparar con el que muchos años después, y en clave nada cómica, interpretó John Wayne en “Los cowboys” y, salvando las distancias, con el de Schwarzenegger en “Poli de guardería”.

En 1959 rodó Ben Hur a las órdenes del polifacético y genial William Wyler, y su interpretación del orgulloso Judá le valió el Oscar. No fue el único de su carrera. En 1978 recibió otra estatuilla dorada, el premio Humanitario Jean Hersholt de la Academia de Hollywood. ¿Cómo? ¿Ese fascista retrógado? Pues sí, señores, parece que sus compañeros de profesión lo tenían por una excelente persona. Y es bueno saber que Heston fue de los poquísimos representantes de la industria hollywoodiense que acompañó a Luther King en la marcha sobre Washington en defensa de los derechos civiles. Su evolución desde las iniciales ideas demócratas a su claro posicionamiento republicano, que él mismo explicó en su autobiografía, en nada menguó, como pretenden insinuar muchos de los que lo recuerdan estos días en los papeles, su profunda convicción acerca de la igualdad de todos los hombres y su lucha por los derechos y libertades de todos.

Su impresionante presencia física, y sin duda también los principios de los que hizo gala toda su vida, lo llevaron a interpretar sobre todo papeles de héroe, con toda la nobleza de Gary Cooper y toda la energía de Burt Lancaster, pero mucho más guapo que los dos juntos. Y aunque en la memoria colectiva permanecerá siempre como la gran estrella de las películas históricas, tocó todos los palos del cine épico, del western a la ciencia ficción, de las cintas bíblicas al cine catastrófico, sin olvidar tampoco el género bélico (del que sabía por experiencia propia, pues, como muchos de sus contemporáneos, fue combatiente, al menos en la Segunda Guerra Mundial). No terminaríamos de hablar de todas las películas que interpretó y que nos impresionaron en uno u otro momento de nuestras vidas, y yo soy una de las que jamás olvidará el momento en que vio emerger de la arena de una playa supuestamente extraterrestre, la cabeza de la estatua de la libertad.

Mientras pudo, nunca abandonó el teatro, (decía que en el mundo de la interpretación había dos países, el teatro y el cine, y que él era ciudadano de ambos), y, entre otros papeles, interpretó varias veces a personajes shakespearianos (Macbeth era su favorito), y sustituyó a Henry Fonda en Mr Roberts (la obra que llevó al cine John Ford, con el propio Fonda como protagonista, y que en España se llamó Escala en Hawai). Su último trabajo fue también un personaje histórico, aunque de talla y catadura moral diferente a los que nos tenía acostumbrados; fue Joseph Mengele en la cinta My Father, Rua Alguem 5555 (2003). Dos años antes había hecho un cameo para el remake de Tim Burton del Planeta de los Simios, y seguro que, si hubiera podido, también le habría divertido aparecer en Soy Leyenda, en la que Will Smith remeda a su Omega-Man. En 2003 abandonó definitivamente la interpretación y su vida pública en general, tras anunciar que padecía una enfermedad degenerativa que, cinco años después, ha podido con él. De todo lo que he leído creo que el cumplido que más me ha gustado ha sido el que aparece en el blog de M-J in the Republic: Charlton Heston, a giant among men and Hollywood actors , has passed away”. Dios lo tenga en su gloria.

5 comentarios:

Editor dijo...

What a beautiful tribute to a man with sterling character.
Thanks for quoting from my site.

A propósito, Spanish Santa Fe (which you kindly link to) is now
http://berenguela.webs.com/

God Bless You,
M-J

gorililla dijo...

Yo creo que hay que recordar su valiente compromiso con la causa de los derechos civiles para la poblacion negra en USA, en la que tuvo un destacado papel. Me ha encantado el post. Y si, que Dios le tenga en su gloria

gorililla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Oscar dijo...

Muy, muy bueno el post. Como era fallo imperdonable, le he introducido hoy mismo en la galería inmortal.
Descanse en paz.

remington steel dijo...

Muchas gracias a los tres por vuestros comentarios. Ahora, Oscar, tendrías que encontrar una chica que esté a la altura, para ubicarla entre Charlton Heston y Cary Grant,... No va a ser fácil, vaya listón para saltarlo. ¿Has arreglado el link de Spanish Santa Fe? M-J, nos encanta verte por aquí.